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Resignificando el duelo: El proceso de acompañamiento y asistencia del Hospital de Ovalle cuando una madre pierde a su bebé en el embarazo

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La muerte de un ser querido es uno de los eventos a los que estamos destinados a vivir en algún momento de la vida, pero cuando esto pasa durante un proceso de embarazo, tiene una connotación especial, dado que con ello se desmoronan las ilusiones de una mujer que quería ser madre y una familia detrás que tiene que vivir con ese dolor. Es por ello que el Hospital de Ovalle acompaña a las madres que sufren el drama de la muerte perinatal, ya que según afirman especialistas, vivir un proceso como este de manera humanizada, puede marcar una gran diferencia a la hora de comenzar el proceso de sanación del dolor emocional y físico.

En el mes de septiembre del 2021 se promulgó la ley 21.371 que mandata a los recintos de salud públicos y privados para que contemplen medidas especiales en caso de muerte gestacional o perinatal. El nombre de la ley se debe a un caso que tuvo gran connotación pública a nivel nacional, se trata de los hechos vividos por Aracelly Brito, quien, en 2019 junto a su pareja, Maximiliano González, sufrió la pérdida de su hijo Julián a las nueve semanas de gestación, mientras que en 2020 enfrentó la muerte de Dominga a las 36 semanas de gestación, denunciando un trato deshumanizado en la clínica que la atendió.

La muerte perinatal es una pérdida del bebé durante el embarazo, en el parto o en las primeras semanas de vida y desde que se promulgó la Ley Dominga, el Hospital de Ovalle trabaja con la norma técnica de esta ley para garantizar el derecho a una atención humanizada frente a estos casos, contando con una asistencia profesional de matronería, psicología, asistencia social y atención médica durante todo momento.

Pilar de la Maza, psicóloga del equipo de duelo perinatal del Hospital de Ovalle, comentó que el objetivo de la ley es “poder acompañar a las mujeres y sus familias en este proceso de duelo humanizado, para que ellas no estén solas en esta experiencia”. En ese sentido, la profesional explica que “la idea es poder ayudarlas en este proceso de reacción a la pérdida, poder hacer una resignificación de este dolor y de alguna manera prevenir cualquier patología de salud mental asociada a un duelo complicado que se pueda patologizar con el tiempo”.

Junto con ello, la institución de salud también garantiza una atención clínica completa, como también una licencia médica para las pacientes que tienen una pérdida a las 22 semanas o más de gestación, y en el caso de aquellas mujeres que hagan una pérdida con menos semanas de embarazo, se les extiende un certificado médico que verifica la situación por la cual atraviesa, con el fin de gestionar un permiso de ausentismo para fines laborales.

Quienes vivan esta experiencia también tienen el derecho en el hospital a tener un acompañante durante todos los procedimientos clínicos que una paciente requiera, durante las 24 horas del día.

Equipo de trabajo del Hospital de Ovalle

La cajita de los recuerdos

Con el fin de resignificar y darle una estructura al proceso de duelo, el Hospital Provincial de Ovalle les entrega una “cajita de los recuerdos” a todas las mujeres que sufren una muerte perinatal de más de 22 semanas, la cual contempla diversos regalos significativos como una manta, dos cojines, una vela ceremonial y una figura de masa para poder pintar la huella del bebé, entre otros.

La matrona Verónica Villanueva, quién también forma parte del equipo de duelo perinatal, comenta que “esta cajita se le entrega a la familia sólo si es que están de acuerdo y con los elementos que contiene se puede impregnar un poco la energía y la esencia del bebé para llevarse a su casa un recuerdo tangible con lo que se puede hacer más llevadero su proceso de duelo”.

Según explica el equipo de duelo perinatal del recinto de salud, el objetivo principal de la caja del recuerdo es poder estructurar los duelos, “porque hay que recordar que las mujeres llegan con su bebé en su vientre y se van con sus manos vacías”, entonces de alguna manera esto permite poder recordar y hacer sentir que el bebé que partió pasó por este mundo, dejando una huella física que los padres pueden atesorar, lo cual “permite ir dándole una estructura al duelo”.

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